En un sentido práctico y realista, cualquier empresa que quiera posicionarse, aumentar sus ventas y crecer debe comenzar con el paso número uno:
CONOCER AL CLIENTE IDEAL Y SU PROBLEMA PRINCIPAL
Esto significa identificar con precisión:
- ¿Quién es el cliente ideal?
- No solo demográficos (edad, género, ingresos), sino qué les motiva, qué necesitan, y qué les duele.
- Preguntas clave:
- ¿Qué problema o necesidad tienen que mi producto o servicio puede resolver?
- ¿Qué los impulsa a tomar decisiones?
- ¿Cómo y dónde buscan información?
- ¿Qué problema estamos resolviendo?
- Definir claramente cómo tu oferta crea valor, ya sea porque ahorra tiempo, mejora procesos, reduce costos o elimina frustraciones.
- Mientras más claro y específico sea el problema que resuelves, más relevante serás para tu audiencia.
- Alinearte con tus clientes:
- Habla con clientes actuales y potenciales para entender qué les gusta, qué no, y qué esperan.
- Investiga cómo hablan de sus problemas y qué soluciones buscan.
Por qué empezar aquí
No importa cuánto inviertas en estrategias, tecnología o canales si no entiendes a quién te diriges y por qué te elegirían. Este enfoque permite que todo lo demás (publicidad, branding, contenido) esté orientado a captar y conectar con el cliente adecuado.