Cada vez más personas expresan su molestia en LinkedIn por la cantidad de mensajes que reciben intentando venderles algo. Y no es difícil entender por qué: la mayoría de esos mensajes son genéricos, fríos, sin contexto ni relevancia.
Pero el problema no es que alguien intente vender. El verdadero problema es la forma en que lo hacen.
Lo que muchos están haciendo mal
- Enviar el mismo mensaje a todos
No importa si la persona es director, coordinador o estudiante en prácticas. Si todos reciben el mismo texto, es evidente que nadie está investigando a quién le habla. - Empezar la conversación con un pitch directo
Muchos mensajes llegan con una propuesta comercial desde la primera línea. No hay introducción, no hay contexto, no hay interés genuino. Solo una oferta sin haber generado ningún tipo de conexión. - Ignorar el perfil del destinatario
Muchos vendedores no se toman el tiempo de leer con atención la descripción del perfil, el cargo actual o la industria en la que trabaja la persona a quien escriben. Como resultado, ofrecen servicios irrelevantes o hacen preguntas que ya están respondidas en la biografía. - No generar ningún tipo de valor o conversación real
Si el mensaje no aporta nada útil, ni hace sentir que quien lo escribió realmente quiere conversar (y no solo vender), simplemente se ignora. O peor: se bloquea.
¿Y cómo hacerlo bien?
- Investiga antes de escribir
No se trata solo de “escaneo rápido”. Si una persona podría representar una buena conexión o una oportunidad real, sí vale la pena leer todo su perfil. Te dará contexto, puntos de entrada y una idea más clara de cómo iniciar la conversación. - Comienza construyendo relación, no vendiendo
Un saludo con contexto, una mención de algo que viste en su perfil, una pregunta genuina… son formas más humanas de empezar. La venta puede venir después, si tiene sentido. - Aporta valor desde el inicio
Puedes compartir una idea, una observación del sector, un recurso útil o una reflexión. Si lo primero que ofreces es algo que la otra persona puede usar o pensar, ya marcaste diferencia. - Haz preguntas en lugar de suposiciones
En lugar de decir “sé que te interesa X”, mejor pregunta “¿cómo están manejando X en tu empresa?”. Abrir la conversación con curiosidad sincera es mucho más efectivo que asumir necesidades. - Sé paciente y profesional
LinkedIn es una red de contactos, no una línea directa de ventas. Los negocios no se cierran en el primer mensaje. Las mejores oportunidades requieren tiempo, escucha y seguimiento.
LinkedIn es una red de personas, no una trinchera de mensajes indiscriminados
El social selling funciona. Pero como todo en ventas, depende del enfoque, del respeto al otro, y de tu capacidad de escuchar antes de hablar.
Quienes lo hacen bien logran construir relaciones, reputación y oportunidades reales.
Quienes lo hacen mal, solo contribuyen a saturar la plataforma y reforzar la idea de que vender en LinkedIn es molesto.
No se trata de dejar de vender. Se trata de hacerlo bien.
Y eso empieza por recordar que, detrás de cada perfil, hay una persona.
Autor: Daniel Villena


